Los inversionistas están abandonando a los bancos pequeños de Brasil, tras la intervención de Banco Cruzeiro do Sul SA, por sexta ocasión en dos años, pues están desconfiando de la veracidad de los estados financieros de bancos de tamaños entre 1 billon de reales ($483 millones) y 5 billones de reales.

Las acciones de esos bancos han caído 8.4% en promedio desde el 4 de junio, cuando el Banco Central encontró irregularidades en los estados financieros de ese banco, del cual se sospecha, está también involucrado en lavado de dinero.

Los demás bancos considerados pequeños están también enfrentando problemas para acceder al fondeo internacional. Por ejemplo, Bloomberg cita a Chris Wilder, un administrador de activos de mercados emergentes en Stone Harbor Investment Partners, en Londres, quien asegura que “en este momento, no podemos confiar en los estados financieros de los bancos pequeños de Brasil”.

Los inversionistas se han refugiado en los bancos grandes, como Banco Itaú, cuyas acciones desde la fecha mencionada han aumentado 3,2%, mientras que las de Banco Cruzeiro han perdido 61% de su valor. Sus bonos también han presentado una caída en sus cotizaciones. Por ejemplo, el bono al año 2020, que se cotizaba a 100 hace poco más de un año, hoy se vende a 28.

Los activos de este banco como parte del sistema bancario brasileño representan el 0.22%, por lo que no se espera un daño sistemático al sistema financiero, pero este evento si hará a los inversionistas ser más cautos a la hora de invertir en los bancos pequeños brasileros, a pesar de los atractivos rendimientos.