Las últimas subastas del Ministerio de Hacienda, sumado a una creciente actividad crediticia, tanto en dólares como en colones, están creando un escenario de tasas de interés al alza, cuya incidencia ya se aprecia en el mercado bursátil.

Según los datos de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC), al mes de diciembre el crédito en dólares creció 17%, y en moneda nacional 13,3%. Una vez descontada la inflación, el crecimiento real de la cartera de crédito en colones fue de 8%.

Las emisiones de los distintos intermediarios financieros y otras entidades que participan en el mercado bursátil son cada vez más frecuentes, pues el crecimiento de la actividad económica significa también una mayor necesidad por créditos, tanto de consumo como de inversión, por parte de los individuos y de las empresas, que también necesitan disponibilidad de recursos para capital de trabajo.

A pesar de que la inflación ha sido históricamente baja (en enero los precios crecieron 0,17%, acumulando 4.21% en los últimos 12 meses), el Banco Central ha mantenido restringido el crecimiento de los agregados monetarios y ha subido las tasas de interés.

La cantidad relativamente fija de dinero en la economía, crecientes necesidades por colones y dólares por parte de los agentes económicos y un Ministerio de Hacienda financiando su déficit a cualquier precio en el mercado nacional, han resultado en un irresponsable incremento en las tasas de interés, con sus consecuentes negativos efectos sobre el mercado bursátil y en el encarecimiento del crédito al sector privado.

La curva de rendimientos de bonos del Ministerio de Hacienda, que había bajado debido al escenario de baja inflación, ahora debería estar ante un ajuste de precios a la baja y rendimientos al alza debido a las asignaciones de Hacienda en las subastas.

Por recursos a dos meses plazo se han pagado tasas de 7.5%, la Tasa Básica Pasiva está ya en  9% y los bonos con vencimientos en los años 2016, 2018 y 2020, pagan rendimientos de  8.46%, 9.65 y 10%, respectivamente. Lo que el aumento en las tasas de interés de corto plazo ha de provocar es un eventual ajuste en las tasas de largo plazo, es decir, una caída en los precios de los bonos de largo plazo, los cuales están en posesión de un importante número de inversionistas, tanto privados como públicos.

Con el aumento en las tasas de interés de corto plazo, Hacienda solo tiene dos opciones: dejar subir las tasas de largo plazo o continuar financiando su déficit a altos costos por medio de títulos de corto plazo, acumulando deuda para el corto plazo en vez de alargar el vencimiento de su deudas.