La presión al alza en las tasas de interés se ve reflejada en los menores precios que los inversionistas ofrecen por los bonos del Gobierno en las subastas, menores precios que el Gobierno está aceptando apesar de su negativo efecto sobre el mercado.

La cantidad captada por Hacienda ha mejorado en vista a la disposición del emisor para otorgar sus bonos a menores precios.

El bono con vencimiento en enero del año 2015 fue asignado a un precio promedio de 95.04, cuando su precio en el mercado secundario era de 97.46. Con la baja en el precio, el rendimiento de este título pasa de 9.79% a 10.5%.

Los rendimientos de los títulos de menores plazos subastados subieron de 7.11% al 8% y de 8.26% a 8.35%.

La mejor asignación se realizó en el nuevo bono tasa variable con vencimiento al año 2021. El bono paga un cupón igual a la Tasa Básica Pasiva más dos puntos porcentuales y Hacienda captó ¢28 millones a través de él aprovechando el fuerte sentimiento de los
inversionistas respecto a una tasa pasiva al alza.

En esta asignación el rango de precios estuvo entre 101.72 y 95.91, un rango demasiado amplio que provoca pérdidas para quienes realizaron la inversión a los precios más altos. Sin embargo, la apuesta de los inversionistas es que en el corto y mediano plazo, en la medida que la tasa básica esté bajo la presión del déficit fiscal, el mejor cupón devengado compensará en alguna medida el escenario de precios  a la baja. Sin embargo, ese mejor cupón significa un elevado costo financiero para el Ministerio de Hacienda.

Así mismo los precios de los bonos en dólares continúan su tendencia a la baja en cuanto a precio. El bono con vencimiento al año 2025, experimentó su tercera subasta consecutiva de asignación a menores precios. El bono se cotizaba en el mercado secundario a un precio de 89.51 y fue asignado a 88.05.

Las dramáticas caídas afectan los rendimientos de los inversionistas en general, tanto privados como públicos, pues el valor de mercado de las inversiones cada vez es menor.

Así, los rendimientos de las inversiones de ahorrantes individuales y colectivos, como fondos de pensión o semejantes, se ven perjudicados ante el escenario de tasas de interés al alza.