Esta semana Europa logró importantes avances en la búsqueda de una solución permanente para la crítica situación de Grecia. Sin embargo, el mercado todavía no parece estar convencido de que la Crisis de Deuda Soberana de los países de la periferia de la Zona Euro se haya convertido en un riesgo menor.

¿Tendrá razón?

El fin de semana el Parlamento de Grecia votó a favor de un nuevo y violento plan de austeridad que le permitía acceder a un segundo rescate. Dos tercios del Parlamento votaron a favor del plan y así el martes los Ministros de Finanzas de la Unión Europea ratificaron la disponibilidad de un paquete de €130 billones para ayudar a Grecia a enfrentar sus gastos, tanto financieros como corrientes.

Ayer el Parlamento apoyó el canje de bonos de Grecia, un acuerdo mediante el cual Grecia disminuirá instantáneamente su deuda bonificada en €100 billones, al reconocer solamente el 46.5% de la misma en manos del sector privado. El otro 53.5% ya no tiene valor. Sobre la parte reconocida, se hará un canje por bonos de más largo plazo de Grecia.

Los inversionistas cuentan con 10 días para sumarse al canje, el cuál trabajará bajo una “Cláusula de Acción Colectiva”, que obligará a todos a aceptar los términos del canje cuando se adhieran a este un 50% de los inversionistas, de los cuales dos tercios deberán aprobar la cláusula.

Tras estos acuerdos, ¿Por qué no acaba el tema?

En primer lugar, surgen las dudas de si una vez aceptado el canje las calificadoras pondrán a la deuda de Grecia una calificación de “Default” o “incumplimiento”, lo que despierta el temor de que, acto seguido, las aseguradoras deban pagar a los inversionistas que se habían protegido contra ese evento. La cantidad asegurada sobre la deuda de Grecia es varias veces superior al monto total de esa deuda. Es decir, existen inversionistas que poseen seguros contra esa deuda sin tener bonos de Grecia.

Este evento podría ocasionar una parálisis de la liquidez en el sistema financiero de Europa o incluso llevar a entidades a la quiebra; sin embargo, la incertidumbre respecto a este tema es suficiente para mantener a los mercados escépticos y con una actitud de “espera”.

En segundo lugar, no existe certeza de que efectivamente Grecia llevará el Plan de Austeridad a la práctica, debido a lo impopular del mismo para la clase trabajadoras del país, lo que podría implicar que los desembolsos del paquete de rescate no se le otorguen. Esto podría pasar aunque el Fondo Monetario Internacional haya sugerido la creación de un equipo de supervisión permanente para asegurar la implementación y efectividad de las mismas.

En tercer lugar, el mercado se siente inseguro respecto a la cantidad a reportar como pérdida por parte de los principales bancos de Europa expuestos a la deuda de Grecia y a la de otros países en estrés, que podrían verse tentados a efectuar un plan semejante al de Grecia para salir de su actual situación, principalmente Portugal.