Tal y como se comentó ayer en este blog, el oro es considerado como un refugio tanto en momentos de incertidumbre como en episodios inflacionarios. De esta forma, la manera correcta de ver el precio del oro es ajustándola al crecimiento de los precios, es decir, en términos reales.

Con este ajuste se aprecia cómo el oro ha alcanzado los niveles históricos de inicios de los años ochenta. En esa época el mundo se encontraba ante una gran incertidumbre política y económica, con presiones inflacionarias producto de crisis petroleras y la invasión de la Unión Soviética a Afganistán. De esta forma, de superar el precio máximo alcanzado en los ochenta, el precio del metal podría continuar su escalada, más aún si se mantienen los factores de riesgo en las economías avanzadas.