Antes de la última reunión de la Reserva Federal (FED), sostenida el 22 de junio, las probabilidades de una tercera ronda de inyección monetaria, o también llamada plan de alivio cuantitativo III (QEIII), eran muy bajas.

Sin embargo, al darse a conocer la semana pasada las minutas de esa reunión, se observa que miembros del Comité de Mercados de la FED consideran que la entidad debe estudiar medidas de estímulo monetario adicionales si la recuperación económica continúa perdiendo impulso y perjudicando al mercado laboral.

Estas medidas adicionales pueden ser disminuir la tasa de interés pagada por los fondos en exceso que los bancos tengan en la FED y/o iniciar una nueva ronda de compra de activos para garantizar bajas tasas de interés por mucho, mucho tiempo más.

Los mercados reaccionaron fuertemente al alza, pues se considera que la mayor liquidez minimizará la posibilidad de que la economía se debilite aún más.

Si antes las probabilidades de un QEIII eran mínimas, ahora parecen aumentar, especialmente después del discurso de Ben Bernanke, donde argumentó que la economía está más frágil de lo que se esperaba y el desempleo no mejora.

Para muchos economistas, la economía de Estados Unidos ya se encuentra en la llamada “trampa de liquidez”, con tasas de interés en mínimos históricos que aunque bajen más, si fuese posible, tienen poca o nula incidencia sobre la economía real, es decir, sobre la producción y el empleo.

Sin embargo, un QEIII sí sería efectivo para continuar inflando el precio de los commodities, acciones y cuanto instrumento de inversión exista, además, haría que el resto de monedas mundiales se mantengan apreciadas respecto al dólar ante un Reserva Federal imprimiendo dinero nuevamente.