El Banco Central de Costa Rica dio a conocer los resultados de balanza de pagos y producción para del primer trimestre de este año. Los datos revelan una economía nacional creciendo a un bajo ritmo y una marcada diferencia entre el dinamismo que exhibe la industria de servicios  y el resto de sectores que componen la actividad económica nacional.

La producción interna del primer trimestre, medida por el PIB, fue 2,7% superior a la registrada en el mismo período del año anterior. Acumulando la producción de los últimos cuatro trimestres y comparándola con los cuatro trimestres previos, el crecimiento es de 3,3%.

En la medida en que la base de comparación utilizada para determinar las variaciones interanuales se aleja de los malos resultados del 2009, vamos obteniendo menores tasas de crecimiento real, realidad que se refleja tanto en los datos arrojados por el PIB como los obtenidos del Indice Mensual de Actividad Económica (IMAE).

El valor de la producción de la industria manufacturera se contrajo en 2,2% respecto a los primeros tres meses del año anterior, y además es el valor trimestral más bajo de los últimos 7 trimestres.

Además del sector manufacturero, el agrícola y el sector construcción también muestran contracciones de forma interanual. Esto es interesante, considerando que tradicionalmente, es en el primer trimestre del año cuando el sector agrícola reporta los mejores resultados. En el caso de la construcción, información más reciente provista por el IMAE,  muestra que la construcción privada ha mostrado una mejoría.

De forma interanual el gasto en el consumo final muestra una mejora del 4,5%, las exportaciones 1,9% y las importaciones 15,4%.

Si sectores como el manufacturero, agrícola, exportador, construcción, y otros,  muestran bajas tasas de crecimiento, ¿quién suministra la altísima demanda por servicios?

Los datos de Balanza de Pagos ayudan a aclarar la situación. Una balanza de servicios superavitaria en $875 millones para el primer trimestre, superior en $407 millones al monto ingresado por Inversión Extranjera Directa (de $468 millones) muestra como el país es un eficiente exportador neto de servicios, cuyos ingresos, típicamente en dólares,  luego son gastados dentro del país, explicando el sostenido crecimiento en el comercio, importaciones de consumo y otro tipo de actividades improductivas o de consumo final.