Aunque oficialmente se habla del 2 de agosto como la fecha límite para que el Congreso de Estados Unidos se ponga de acuerdo con un plan creíble de reducción del déficit y acuerden elevar el límite de endeudamiento, el flujo de caja diario estimado para el Tesoro da para unos días extra.

Los ingresos de julio fueron mayores a lo esperado, y aunque el 3 de agosto se debe incurrir en un elevado pago por seguro social, posiblemente el acuerdo pueda, con cierto grado de flexibilidad, llegar hasta el 10 de agosto.

¿De qué dependerá la posibilidad de que las agencias rebajen la calificación crediticia a Estados Unidos?

La amenaza para Estados Unidos de perder su calificación triple “A” por parte de las agencias Moody´s y Standard & Poor´s (S&P) no solo depende de elevar el techo de la deuda en agosto.

S&P comunicó que Estados Unidos puede perder su calificación “AAA” si, a su juicio, no se llega a un plan creíble para manejar el déficit fiscal en el largo plazo, que involucre una reducción de gastos por $4 trillones en un plazo de 10 a 12 años.

La posibilidad de que incumpla un pago de intereses sobre su deuda es muy pequeña, principalmente porque el Tesoro tiene la facultad para priorizar sus pagos con el dinero disponible.

Sin embargo, retrasar un acuerdo sobre el techo de la deuda norteamericana más allá del 2 de agosto tendría efectos nefastos sobre el mercado accionario y de bonos, si el pánico y las sobrerreacciones llevan a los inversionistas a realizar una venta masiva de activos.

La perspectiva negativa que puso S&P sobre la deuda de EE.UU. significa que en un plazo de 90 días existe una posibilidad de 50% de rebajar la nota crediticia.

Las implicaciones de esto no son claras, pues muchas instituciones mantienen bonos del Tesoro bajo obligación de invertir en activos AAA. además, los bonos del Tesoro son la referencia mundial de una tasa libre de riesgo.

¿Y los activos latinoamericanos? En un escenario de volatilidad, la misma debe alcanzar a los activos latinoamericanos, tradicionalmente considerados como riesgosos, sin embargo, después de la sobrerreacción y bajo una perspectiva objetiva, países con saludables crecimientos y orden fiscal no deberían mantener el mismo spread sobre una economía altamente endeudada, como la norteamericana