La semana actual nos sorprendió con el ajuste en la Tasa Básica Pasiva a niveles que no se alcanzaban desde el año 2008. La tasa promedio a 6 meses plazo de los bancos estatales, privados y el Gobierno llegó a 7%, lo cual es consistente con la disminución de tasas de interés en colones que aplicó el Banco Central a principios de Junio.

Las tasas de interés responden a los niveles de liquidez e inflación en una economía. La inflación está bajo control y por lo tanto el Banco Central tiene margen para la reducción de la Tasa de Política Monetaria que aplicó y eventualmente bajas adicionales.

¿Por qué?

Si se analizan los componentes de inflación en bienes transables y no transables, observamos que a Junio la inflación de bienes no transables, que viene a ser una variable aproximada de la inflación local, fue solamente del 1,23%, mientras que la inflación de bienes transables fue de 5,70%. Ante esta situación, es claro que la inflación de bienes no transables no responde a la cantidad relativa de colones en la economía local. Por lo tanto, el control que pueda tener el Banco Central, en términos de política monetaria, sobre la inflación de bienes no transables, es prácticamente nulo.

De esta forma, si la inflación local se mantiene en los niveles arriba mencionados, existe un margen para disminuciones adicionales en la tasa de interés, ya que la economía local no presenta un grado de calentamiento importante que amenace con una crecida del nivel general de precios.

Las tasas de interés en colones más bajas benefician a los tenedores de títulos valores a largo plazo, ya que ante rendimientos más bajos, los precios de los valores aumentan. En consecuencia, es probable observar una apreciación en los títulos valores en colones en los próximos meses que puede provenir de un aumento de liquidez en moneda nacional (la cual crece a niveles del 16% en forma interanual) y un control de la inflación, lo que permitirá que el precio del dinero en colones disminuya.

Igualmente, rendimientos más bajos en colones estimularían el consumo y el endeudamiento de las familias a largo plazo para proyectos de vivienda que generarían empleos en el sector de la construcción.

De la misma forma, otros proyectos en sectores distintos que anteriormente no eran rentables por los niveles de tasas de interés en colones, podrían volverse atractivos con financiamiento en moneda local. Cada vez más se haría más atractivo endeudarse en colones, lo que permitiría una mayor soberanía de la política monetaria, situación que debe ser uno de los objetivos prioritarios del Banco Central en Costa Rica.