Los esperados datos sobre el desempeño de la economía estadounidense para el segundo trimestre de este año fueron dados a conocer al mercado esta mañana.

El Producto Interno Bruto (PIB) creció 1.3% de forma anualizada en el segundo trimestre mientras que el consumo personal, para sorpresa de muchos, avanzó en 0.1%.

El crecimiento en el consumo de bienes entre abril y junio fue del -1.3%, y el consumo de bienes con vida útil superior a 3 años fue -4.4%.

El consumo de servicios fue del 0.8%. Los sectores que más crecimiento aportaron fueron la inversión no residencial y las exportaciones netas, pues las importaciones cayeron radicalmente en el trimestre mencionado.

Con el desempleo superando el 9% y el ingreso creciendo a una menor velocidad que la inflación, es poco probable que el consumo retome fuerza. En adición al débil consumo privado, la política fiscal continuará siendo contractiva. En el trimestre comentado, el gasto público le restó 0.23% al PIB.

Entre abril y mayo la tasa de ahorro subió del 4.9% al 5%, todavía más que duplica el promedio histórico, cercano al 2%. Además, la confianza del consumidor ha vuelto a los bajos niveles que mostraba en el 2009 durante la peor parte de la crisis.

¿Hacia dónde vamos con estos datos?

Desde el primer trimestre observamos que las empresas reportaban mejores ganancias a medida que sus ingresos dependían de las ventas al exterior, principalmente a los mercados emergentes. En este trimestre la tendencia se ha mantenido.

Empresas como Apple, Caterpillar, Intel, General Electric, e incluso Amazon, entre otras, han sobrepasado las proyecciones de analistas.

Los ingresos netos de 22 de las 30 empresas del Dow Jones que han reportado ganancias hasta ahora, para este trimestre, han sobrepasado las estimaciones de analistas en 4.95%, mostrando un crecimiento en sus ingresos del 18.49%.

Los datos del PIB revelaron a su vez, que la inversión fue fuerte en el trimestre, lo que quiere decir que las empresas si han logrado mejorar en medio de un escenario de competitividad hacia el exterior, reforzada por un dólar barato y un ambiente monetario expansivo, que abarata sus costos de financiamiento y les genera rentabilidad.

 

Consideramos que esa tendencia se mantendrá durante el 2011, con un consumidor estadounidense sumamente cautelosa, y hasta que los mercados laboral y residencial den muestras sostenidas de mejora.