El Banco Central de Costa Rica (BCCR) dio a conocer ayer su programa macroeconómico, el cual recoge las principales proyecciones para el 2011.

A nuestro juicio, uno de los elementos más importantes del programa, y al que se le debe prestar atención, tiene que ver con las proyecciones para las finanzas públicas.

Dada la relativa similitud de condiciones económicas entre el 2010 y 2011, lo más importante será el papel que juegue el Gobierno Central en la gestión del creciente déficit fiscal.

Aunque el BCCR estima un deterioro leve en las cuentas públicas, con un déficit pasando de 5,3% en el 2010 a 5,4% en el 2011, se hace difícil ver la consolidación de este escenario este año, en ausencia de un freno significativo en el gasto gubernamental.

¿Por qué?

De aumentarse la recaudación por medio de una reforma fiscal, su incidencia en los ingresos comenzaría a ser relevante recién a partir de 2012. A esto se suma que en un escenario con un nivel de actividad económica similar al del 2010, el aumento que pueda lograrse en la recaudación por impuestos sería moderado.

El financiamiento del déficit primario (ingresos corrientes menos gastos corrientes, sin considerar pago de intereses), que obliga al Gobierno a incurrir en más deuda cada mes, deriva en un proceso de aceleración del déficit, impulsado por los cada vez mayores pagos por concepto de intereses. El crecimiento de este déficit primario, ausente durante casi 10 años, es la diferencia más importante en el escenario macroeconómico y constituye la principal amenaza a la estabilidad económica por sus consecuencias adversas sobre las tasas de interés, el tipo de cambio y la inflación.

Dejando el aspecto de las finanzas públicas a un lado, las proyecciones económicas del BCCR son más favorables para la producción, mientras que para las metas de inflación, muestran una posición más flexible.

El crecimiento de la producción (PIB) se estima en 4,3%, superior al 4% esperado el año pasado. La meta de inflación pasa del 4% al 5%, igual a la del 2010.

Se prevé que las condiciones de los distintos sectores productivos permanezcan similares durante el 2011, y que los sectores que fueron fuertes, como agricultura, comercio, servicios a las empresas y transporte, sigan contribuyendo de forma importante al crecimiento económico.

Las presiones inflacionarias son prioritariamente de índole internacional, afectadas por los crecientes precios de los alimentos y materias primas, y el alza que pueda experimentar el precio del petróleo si la economía de EE.UU. logra un mayor dinamismo.

A pesar de estas eventuales presiones sobre los precios, una meta del 5% se ve realista y podría ayudar al crecimiento económico nacional.