El Banco Central de Brasil comunicó su tercer intento por controlar el valor de su moneda e impedir que el real brasileño se aprecie aun más frente al dólar.

La medida tiene la intención de desincentivar las posiciones de corto plazo, consideradas especulativas, en el sistema bancario. En diciembre estas posiciones ascendían a $17 billones y se pretende que disminuyan hasta $10 billones mediante un encaje que los bancos deberán depositar a partir del 4 de abril.

A partir de esta fecha los bancos deberán depositar en efectivo en el Banco Central un 60% de sus posiciones cortas en dólares cuando estas asciendan a $3 billones, o de su capital base, el menor de ambos montos será el utilizado. Estas reservas no ganarán intereses.

El gobierno intentará disminuir la apreciación que ha sufrido el real y que ha impulsado a las importaciones del país de forma acelerada y no consistente con la estructura de crecimiento de Brasil, que posee una economía exportadora y con una demanda interna por productos propios importante, que se encarecen en relación a los de otros países a medida que la moneda se aprecia.

Un dólar costaba 3 reales brasileños en los primeros meses del 2004 y a partir de esa fecha inició un proceso de apreciación que lo llevó hasta 1,56 en agosto del 2008.  Los avances en la productividad brasileña y el exceso de dólares en la economía internacional que buscan mejores rendimientos en Brasil son las dos fuerzas que mantienen al real cerca de sus máximos históricos frente al dólar.

Las autoridades brasileñas están comprometidas a evitar mayores apreciaciones, especialmente las provocadas por capitales especulativos, señalando el actual nivel como el máximo aceptable e implementando las medidas necesarias para proteger sus exportaciones, fuente importante de crecimiento para el país.