El distanciamiento entre el ritmo de crecimiento de las economías emergentes y desarrolladas observado a partir de la última crisis mundial continuará este 2011, hasta convertirse, en unos pocos años, en un nuevo balance de poder que beneficiará a las economías de China, Brasil e India principalmente.

Según analistas del gigante banco estadounidense JP Morgan, al 2017 los mercados emergentes constituirán el 50% del PIB mundial, al tiempo que China, India y Estados Unidos serán las tres economías más grandes del mundo. Y en el 2030 Brasil será la quinta economía más grande del mundo, por encima de Japón y la Unión Europea.

EE.UU. ha logrado escapar de la suerte de los países desarrollados, que presentan crecimientos anémicos, y hoy demostró, con un crecimiento de 3,2% de su producción durante el último trimestre del 2010, que comparte una parte de la realidad de los países emergentes, crecimiento de la producción y el consumo,  y otra parte de la grave realidad de las economías desarrolladas, un gigantesco déficit fiscal.

El crecimiento en Estados Unidos se logró recuperar gracias al consumo interno y a las fuertes exportaciones. Empresas multinacionales de este país han podido beneficiarse de la creciente demanda proveniente de las economías emergentes y gracias a ello, han inyectado dinamismo en la economía.

Sin embargo, el déficit fiscal, equivalente al 10% del PIB, una deuda pública de 60% del PIB y el desempleo, que representa el 9,4% de la población, continúan representando amenazas al crecimiento y la estabilidad de largo plazo, y son características que comparte con los países desarrollados y, afortunadamente, no con la mayoría de los países en desarrollo. Esta es la principal diferencia entre el escenario económico actual y el de unas décadas atrás, cuando los países del tercer mundo crecían poco y necesitaban de la ayuda del gobierno para avanzar.

¿Y Costa Rica?

Analistas internacionales consideran que nuestra realidad se ha distanciado, desafortunadamente, de la de las economías emergentes latinoamericanas. Un crecimiento débil y un déficit fiscal alto hacen que Costa Rica no comparta el buen momento por el que atraviesan los países sudamericanos y Panamá y México principalmente.

Entre las razones está la poca participación dentro de nuestras exportaciones de las economías emergentes más fuertes, como China, otras asiáticas y Brasil. Nuestra condición de importadores netos, un tipo de cambio poco flexible y un nivel de gasto gubernamental improductivo son otras razones para que Costa Rica muestre un rezago en su crecimiento económico.  Afortunadamente, muchos de estos factores negativos pueden mejorarse, y en términos generales, Costa Rica todavía goza de buena reputación en los mercados internacionales.