La crisis de deuda de la zona euro está intensificando sus efectos en los mercados financieros arrastrando a la baja a las principales plazas accionarias del mundo.

Se estima que en las últimas tres semanas se han eliminado cerca de $3 trillones de ganancias en acciones, debido, principalmente, a la aversión al riesgo y venta masiva de posiciones por parte de los inversionistas, que temen un contagio a nivel del sistema bancario proveniente de alguno de los países más insolventes de la zona euro, como Grecia, Irlanda, Portugal o España.

En Irlanda se teme que los dos principales bancos del país, el Allied Irish Bank y el Bank of Ireland, recompren sus títulos de deuda al actual valor de mercado. Esto significa que títulos que una vez tuvieron valores cercanos a 100 y hoy el mercado los valora a un 40% menos, serán adquiridos por los emisores, resultando en una pérdida para los tenedores de esos bonos. Se estima que ambos bancos tienen cerca de $8,4 billones de euros entre deuda de renta fija y acciones preferentes.

Portugal ha comunicado que no tiene necesidad de un rescate para disminuir los niveles de temor que existen dentro y fuera del país, señalando que su déficit, de 9,3% del PIB, es significativamente menor que el de Grecia (15,4%) y el de Irlanda (14,4%). Además, a diferencia de este último país, Portugal no tiene un sistema bancario cerca de la quiebra.

España, cuyo déficit actual asciende a 11,7%, no ha mencionado la necesidad inminente de fondeo. El gobierno tiene 522 billones de euros  en deuda vigente y necesidades brutas de 155 billones de euros para el 2011.

Sin embargo, España se considera como la línea que el Fondo Monetario y Banco Central Europeo no cruzarán, por el tamaño de su deuda y el impacto político y social que cualquier tipo de acuerdo pueda tener.

Mientras tanto, el euro continúa siendo víctima de la desconfianza de los mercados, cotizándose a €1,3234 después de cerrar el día de ayer a €1,3235.