Las brechas entre ingresos y gastos de los gobiernos de los países desarrollados y, en menor proporción, de países en desarrollo, está llegando a un punto insostenible. Las noticias sobre mejoras o deterioros en los balances públicos de los países son capaces de mover a los mercados accionarios alrededor del mundo, y los inversionistas ahora consideran los déficits fiscales y públicos como una de las variables económicas con mayor ponderación dentro de su decisión de inversión. Esto está haciendo que países desarrollados deban pagar más caro el financiamiento que necesitan.

¿Y en Costa Rica?

En Costa Rica, el superávit primario que prevaleció durante más de una década desapareció en el 2009. La crisis provocó un faltante de ingresos por encima de los gasto corrientes (gastos normales sin pagar impuestos) que acelera el ritmo de deterioro de las finanzas públicas, pues el pago por intereses empieza a ganar terreno dentro de los gastos. Esta situación merece que se tomen medidas lo antes posible, pues de demorarse, las medidas podrían llegar a ser aún más duras.