La decisión de la Reserva Federal de EE.UU. (FED) de inyectar más dólares a la economía, como medida para lograr la recuperación económica, podría tener más efectos en otros mercados que en territorio estadounidense.

Así se desprende de las críticas que ya se han hecho al anunciado plan monetario, que excedió por $100 billones las expectativas del mercado.

Peter Schiff, CEO de Euro Pacific Capital Inc., argumenta que la FED simplemente está dejando crecer su déficit, elevando los precios  de las acciones para crear la ilusión de riqueza y estimular el gasto. El costo per cápita de esta apuesta es de $2,000, con el agravante de que los recursos apostados son los ahorros de la nación.

El autor agrega que, tras los $1.7 trillones inyectados en la primera ronda no se logró nada y que obligando a las personas a consumir lo más probable es que el capital salga del país.

China manifestó que aunque la FED tiene derecho a tomar sus propias medidas para beneficiar a su economía, como único emisor de una moneda utilizada como reserva mundial debería considerar las consecuencias de sus actos sobre los demás países.

Robert Mundell, premio nobel de Economía, comentó que esta nueva ola de dólares podría presionar al euro de forma importante y conducir a la zona euro a un ambiente de recesión, dificultando a las naciones altamente endeudadas el pago de sus obligaciones.

Otros analistas, como N. Roubini, reconocido por anticipar la última crisis económica, argumentó que es posible que los precios de la mayoría de los activos mundiales estén por encima de sus fundamentos durante el 2011, debido al exceso de dólares, los bajos costos de financiamiento y el bajo crecimiento de la economía.